Se demuestra que vivir en casas ecológicas reduce los síntomas del asma

Aunque se viva en una ciudad, las viviendas ecológicas mejoran nuestra calidad de vida y nos ayudan a disminuir los síntomas de la alergia y del asma. Así ha quedado demostrado, en unos apartamentos, 63 viviendas, del barrio del Bronx de Nueva York, que estaban destinados a familias con escasos recursos.

Los apartamentos Eltona estaban considerados como ecológicos por sus características especiales. La energía la obtenían a partir de unas turbinas eólicas. Sus pinturas y materiales de construcción evitaban los compuestos orgánicos volátiles (COV) y los formaldehídos, entre otros compuestos químicos como éstos, altamente tóxicos y muy utilizados en la actualidad.

Otras medidas adoptadas en el edificio eran las de no permitir fumar, además de una formación inicial al instalarse, en la que sus futuros residentes recibieron productos de limpieza ecológicos y pautas para evitar los desencadenantes del asma.

La Escuela de Medicina Monte Sinaí realizó el seguimiento de los residentes en el primer año y medio desde su instalación en los apartamentos Eltona. Comprobaron como sorprendentemente, si al comienzo del estudio el 56% de estos residentes padecían síntomas continuados de asma, a los 18 meses ninguno de ellos los experimentaba.

Otro dato de interés fué que también disminuyeron las visitas a médicos de urgencia, así como la pérdida de jornadas de estudio y de trabajo ocasionadas por la enfermedad.
Los autores de la investigación creen que sus resultados deben servir para promover las viviendas y los hábitos ecológicos, especialmente para aquellas personas afectadas y para aquellas áreas con un número elevado de casos de asma.

Casa modular móvil y ecológica

Esta hermosa casa (de Chamfer Home) está fabricada con materiales ecológicos y por su funcionalidad y tamaño podría parecer una roulotte. Pero en realidad es una casa modular ecológica, que puede permitir una ubicación permanente en el lugar que deseemos o también podemos darle una ubicación temporal en algún lugar paradisíaco.

De momento es sólo un concepto, en el que se ha querido fomentar una filosofía con un diseño ecológicamente sostenible y accesible y en futuro podría suponer una nueva alternativa real.

Según explican los diseñadores, querían crear una casa con estilo, compacta, sostenible y de precio asequible. Apta para diferentes estilos de vida y que satisfaciera las necesidades contemporáneas. La casita estaría totalmente prefabricada y podría servir también como casa de vacaciones.

Sería ecológica, no solamente por sus materiales sostenibles, sino también por su eficiencia energética, como el uso de colectores solares, ventilación pasiva, entre otros recursos. La independencia energética sería otro de sus puntos fuertes, así como su distribución, ya que intenta optimizar los espacios utilizables para ofrecer comodidades propias de casas más grandes, incluyendo una cocina y un baño, con un total de 27 metros cuadrados.

Se aprovecha al máximo la luz natural, sin olvidar un detalle importante e interesante. Las ventanas especiales con doble vidrio utilizan la energía del sol de manera diferente en función de las necesidades de los inquilinos o de la estación del año, permitiendo calentar o ventilar el interior a la carta.

Por un futuro sostenible, la BioConstrucción

La bioconstrucción debe entenderse como aquella forma de construir que es respetuosa con todos los seres vivos del planeta. La bioconstrucción se caracteriza por edificar viviendas respetando al máximo el medio donde se realiza, con materiales de bajo impacto ambiental, los cuales o son reciclados o se pueden reciclar.

Pero también admite aquellos materiales extraíbles mediante procesos sencillos y de bajo coste. Se emplean aquellos que sean saludables, biocompatibles e higroscópicos. Los materiales deberán ser de materia prima lo menos elaborada posible y encontrarse lo más cerca posible de la obra (utilizar recursos de la zona).

Las características principales de la bioconstrucción es evitar la proximidad de fuentes emisoras de contaminación eléctrica y electromagnética, química y acústica. También deberán ser evitados aquellos lugares donde, por la actuación del hombre, puede ponerse en peligro algún determinado ecosistema con el fin de conseguir el menor impacto posible en el lugar.

También se restringe la utilización de terreno, evitando así un deterioro mayor de éste. El diseño es personalizado según las necesidades del usuario, de tal manera que la vivienda se adapta a él. Se procura cuidar el efecto “onda de forma”, por ello se evitan los elementos excesivamente rectilíneos, con esquinas pronunciadas. Las proporciones espaciales, así como las formas y colores juegan un gran papel en la armonización del lugar.

La orientación debe ser adecuada, para un mayor aprovechamiento térmico y lumínico (con paredes y suelos de alta inercia térmica). Las estancias de poco uso se orientarán al Norte (garajes, despensas o escaleras) y las zonas de día se orientarán al Sur.

En los lugares de descanso, se evitaran que en la vertical de los mismos transcurran conducciones de electricidad, agua o de cualquier otro tipo. La vivienda debe “respirar”. Además se implantaran sistemas y equipos para el ahorro de recursos, se incorporaran sistemas de generación de energía limpia y se elaborará un programa de recuperación de residuos y depuración de vertidos.